martes, 21 de diciembre de 2010

·Los sonetos de mi vida·


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A tu abandono opongo la elevada
torre de mi divino pensamiento.
Subido a ella, el corazón sangriento
verá la mar, por él empurpurada.

Fabricaré en mi sombra la alborada
mi lira guardaré del vano viento,
buscaré en mis entrañas mi sustento...
Mas ¡ay!, ¿y si ésta paz no fuera nada?

¡Nada, sí, nada, nada! - O que cayera
mi corazón al agua, y de este modo
fuese el mndo un castillo hueco y frío...-

Qué tú eres tú, la humana primavera,
la tierra, el aire, el agua, el fuego, ¡todo!
... ¡ y yo soy solo el pensamiento mío!



Juan Ramón Jiménez


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domingo, 19 de diciembre de 2010

·Bipolar·


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Lo más bipolar , lo que quieres ahora
y mañana no, el te cojo cuando quiero,
el no te quiero porque no,
el menos y más,
el dentro de un rato,
el ya no tengo ganas
y el dos más tres
ahora son cuatro.


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sábado, 18 de diciembre de 2010

*


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-Blá blá blá blá bláblá.blá blá blá!

- Blá?

-Blá blá bláblá bláblá!

-Bláblá.

-Blá!




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jueves, 9 de diciembre de 2010

*





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-¿Qué quieres?

—No lo sé,¿qué quieres tú?

-¿Estás bromeando?

Te quiero a ti.


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martes, 7 de diciembre de 2010

·Se entró mi corazón en esta nada...·


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Queridos amantes de la poesía y la literatura,
disculpad por estas entradas con poemas que no son míos,
como el de Cernuda y Juan Ramón Jiménez,pero
ahora tengo mucho que escribir y no quiero escribirlo,
por que...mejor no hacerlo


Gracias y un cordial saludo a todos.



Se entró mi corazón en esta nada,
como aquel pajarillo, que, volando
de los niños, se entró, ciego y temblando,
en la sombría sala abandonada.

De cuando en cuando intenta una escapada
a lo infinito, que lo está engañando
por su ilusión; duda, y se va, piando,
del vidrio a la mentira iluminada.

Pero tropieza contra el bajo cielo,
una vez y otra vez, y por la sala
deja, pegada y rota, la cabeza...

En un rincón se cae, al fin, sin vuelo
ahogándose de sangre, fría el ala,
palpitando de anhelo y de torpeza.



J.R.Jiménez

sábado, 4 de diciembre de 2010

· Bailar al Son del silencio·


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MUJER: Cuando le dije que "sí" usted no me importaba, pero ahora, que lo quiero, le digo que "no". Yo, tal vez, sea una mujer de "sí" fácil, pero mis "no" son muy difíciles… (Medita) A ver, ¿le consuela de algo si le digo que no lo abandono por ningún otro hombre?

HOMBRE: Usted no me abandona por ninguno, me abandona por todos.

MUJER: ¿Es más feliz sabiendo que no amo a nadie, que a lo sumo quiero a algunos?

HOMBRE: No sé si es mejor perder contra la soledad que contra el amor.

MUJER: ¡Pero si yo no voy a estar sola! La soledad es algo que se siente cuando una deja de estar acompañada… y yo hace largo rato que no me hago acompañar.

HOMBRE: Le doy un consejo, no se acostumbre.

MUJER: (Lo mira con ternura y le acaricia una mejilla) Usted es incapaz de bailar al son del silencio, ¿no?

HOMBRE: (Larga pausa) ¿Sabe qué? Aunque me deje le tengo que agradecer, porque gracias a usted volví a escribir pequeñas y torpes poesías, un par de cuentos breves… Qué quiere que le diga, usted me inspira.

MUJER: ¿Yo?

HOMBRE: Mejor dicho, la melancolía que siento por su amor es la que me inspira.

MUJER: ¡Vio todas las cosas que hago despertar en usted!

HOMBRE: Sí, pero con el único fin de volver a matarlas.

MUJER: ¡No, con el único fin de recordarle que aún están vivas!

HOMBRE: En eso somos diferentes… Yo nunca podría hacerle mal… a lo sumo matarla… pero lo haría una sola vez… En cambio usted no se cansa de matarme y resucitarme.

MUJER: ¡Yo no hago eso! Yo no le invento ninguna expectativa, mi "no" es lapidario. Es usted el que se suicida y se resucita… usted es su propio Lázaro y su propio Jesús.

HOMBRE: Levántate y ama.

MUJER: ¿Por qué se esfuerza en ver amor donde sólo hubo algunos besos?

HOMBRE: Es que así ven los enamorados.

MUJER: Así ven los ciegos.

HOMBRE: ¿Por qué mi fantasía tiene que ser más débil que la realidad?


MUJER: Porque yo soy la realidad… y soy cruel.


La Mujer enciende un cigarrillo y comienza a fumar dibujando fantasmas de humo. Descuidadamente le da la espalda al Hombre. El Parroquiano se levanta de su mesa sin que ellos lo adviertan y sorprende al Hombre hablándole al oído.

PARROQUIANO: ¿No se enoja si le hago una crítica? Esta conversación ya no es creíble, hay demasiados firuletes literarios, muchas frases pomposas… ¿usted se la quiere dar de artista, acaso? ¡Déjese de embromar! Así no hablan los que hablan de amor, ni de pena, ni de olvido…

HOMBRE: ¿Usted cree saber cómo hablan los enamorados?

PARROQUIANO: Hablan como sienten.

HOMBRE: Bueno, yo hablo como puedo.

PARROQUIANO: Sí, siempre de más y nunca lo suficiente.




[...] Extracto de la obra de teatro del autor Alejandro Formanchuk





viernes, 3 de diciembre de 2010

·Te quiero·



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Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

Luis Cernuda

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