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Se acostó sobre su cama sin deshacerla y comenzó a leer
el libro que èl le había dedicado a èlla.Y comenzó...
-Si estuviera allí, me quedaría mirándote desnuda y te subrayaría la suave curva que marca de forma férrea las huellas de la cama, la forma ondulada y firme que marca tu pecho, la afinada curvatura de tu espalda, donde dejar que rueden besos.
-Hacer secreto el espacio de tu cuello, donde se esconde el olor más íntimo de cada persona. Dicen que ahí reside el olor de los sueños. Repasar poco a poco la mirada desde tu barbilla a los poros de tu vientre y hundirme en el sabor de tu ombligo, hacer chispa con la palma de la mano sobre tu monte de Venus y contar los lunares que hay en tu espalda, susurrando la numeración en el pabellón de tus oídos hasta la nuca.
-Las sábanas se convierten en las trincheras de una guerra civil sin tregua, los labios el mejor alimento de las bocas. Mientras deslizo una mano que roza tus pechos, se pierde la otra ,como un latido en el compás del corazón en tu vientre. Clavo los ojos y rebusco las imperfecciones de tu cara y las beso para que no muden de aires.
- Ver a como saben las comisuras de tus labios con la punta de mi lengua, hacerte dormir para abusar de
tu imagen , sentir cómo es el tacto de tus dedos al entrelazarlos en mi pelo, descubrir a qué huelen tus
piernas y ver saborear como te vas excitando...
continuará.
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