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Intenso pulso que domina mis actos,
ébano que de vértice negro,
envuelve la voluntad de mis manos
a ese claro oscuro latido liviano.
Congoja de retumbos y drama,
que marcas mis venas,
y amilanas la pena de mis ganas,
que creces como un grito
por cada patada que llora mi alma.
La pasión del papel y su rima,
mi tarima para ver la vida,
las bridas del corazón desde su clima,
respirando del infinito la lírica
y del sol, lágrimas sin ira.
Éxtasis a la altura de un terceto,
espirando el reto de armonizar al viento,
al desaliento, rozarlo con el pulso del cuarteto,
y al pensamiento, dejarlo fluir inesperado al soneto.
Volar al infinito de la rima y su sustento,
y terminar en el zenit de la estrofa,
la Poesía y su sentimiento.
Eres tú mi vida dormida,
eres esos labios que saben a rima,
eres el antónimo de la mentira,
mis letras en el corazón homicida,
eres tú, Poesía.
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